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Visitando el Medioevo (Revista Shalom, julio 2015)

posted Jul 8, 2015, 6:10 AM by Francisco Araya
     Visitando el Medioevo

 

- La investigación escolar: una estrategia metodológica en acción para el aprendizaje.

 

Equipo Feria Medieval Maimonides School

 

Según un antiguo cuento, les pidieron a tres personas ciegas que describieran a un elefante. El que tocó su trompa lo describió como una serpiente; el que tocó una pata, como una columna; y el que tocó una oreja, como una hoja grande y arrugada. Los actuales programas de estudio ponen a nuestros alumnos en la misma situación que los ciegos del cuento. Cada asignatura les muestra un fragmento de la realidad en forma aislada y lo hace poniendo énfasis más en la información que en la vivencia. En nuestro colegio, llevamos tiempo intentando romper esta tendencia para que nuestros estudiantes logren tener una visión lo más viva e integrada posible de la realidad.

 

Las obras literarias son el fruto de un encuentro misterioso y fascinante: el de una época de la historia humana, y la inteligencia y sensibilidad de individuos capaces de expresar bellamente su sentido más profundo. Una obra sin su contexto es sólo una parte de ese encuentro, y puede resultar extraña y hasta incomprensible para el lector. Una época histórica, entendida como una combinación de datos, siglos, acontecimientos y explicaciones, carece de alma para quien no conoce sus sentimientos, su literatura y su arte.

 

En la Feria Medieval nuestros alumnos tuvieron la posibilidad de caminar por la plaza de un pueblo de esa época, escuchar su música, gozar su literatura, observar sus objetos, conversar con sus personajes, sentir de cerca la forma en que vivían.

 

¿Habremos logrado que después de vivirla, a diferencia de los ciegos del cuento, hayan construido en su mente algo que realmente se parezca a un elefante?

 

Dialogando metodológicamente con nuestros principios

 

El proyecto de investigación en nuestros estudiantes es un pretexto para generar el desarrollo de competencias investigativas de un tema específico relacionado a varias asignaturas, es decir, interdisciplinario y, a su vez, profundiza en el contenido que a cada alumno le interesa, por lo tanto genera mayor compromiso de su parte.

 

Lo anterior se transforma en centralidad, ya que dialoga con el sentido profundo de nuestra mirada como colegio al lograr “educar y preparar estudiantes capaces de enfrentar los desafíos de la vida con amor por el aprendizaje y una sana identidad judía” (extracto de nuestra visión), ya que al aprender a ser y conocer a través de la investigación, nuestros estudiantes desafían sus propias capacidades, enfrentándose al conocimiento desde los valores y la ética judaica.

 

Desde otro ámbito, al integrar la metodología de investigación en nuestro trabajo de aula, permite vivenciar nuestro paso como pueblo judío a través de destacar el aporte de grandes personajes y nuestras formas culturales en cada época.

 

La relación que existe entre esta metodológica específica y el Talmud es que en este último la mayoría de las enseñanzas se deben interpretar y hay que necesariamente realizar un gran esfuerzo para deducirlas. Por ello sostenemos que al usar esta didáctica en el aprendizaje de las diferentes asignaturas, nos permite acompañar a nuestros estudiantes para el desarrollo de las habilidades interpretativas.

 

El proyecto de aula no sólo como fuente que inspira la búsqueda y construcción de conocimiento, sino como motor que impulsa al encuentro de soluciones de problemáticas del interés propio de nuestros estudiantes. Es en este sentido que con la mediación de procesos de investigación, el desarrollo y logro de los proyectos de aula fomentan una actitud científica. Las dinámicas de este tipo de proyectos exigen que los estudiantes trasciendan de la formulación de un problema y de la simple consulta bibliográfica. y se vean en la necesidad de desarrollar habilidades para enfrentarse a los procesos, vivencias, búsqueda de soluciones o las metas que lleven a la resolución de los problemas o situaciones problemáticas escogida a la luz de los valores que le entrega la Tora. Por tanto, el alumno debe interpretar el conocimiento desde ese punto de vista, lo cual le exige comprensión de ella.

 

A construir una investigación desde lo interdisciplinario

 

“Hemos ido construyendo metodologías basadas en el trabajo colaborativo de nuestros estudiantes, que garantizan la construcción de competencias que serán útiles para la vida de un futuro cada vez más líquido y complejo”, enfatiza Rubén González, Director de Ciclo de enseñanza media. Por ello, hoy la información está al toque de un clic, pero las preguntas que nacen es qué usar de ella, cómo hacerlo y para qué. “En esa perspectiva, trabajamos desde quinto básico y hasta cuarto medio en didácticas de resolución de problemas, línea de proyectos, evaluaciones de portafolio e incluido TIC's de manera sistemática en 14 horas del currículo entre séptimo y primero medio”, recalca Rubén.

 

Como colegio sabemos que la innovación didáctica no termina un día del año; que es un trabajo permanente que requiere profesores altamente calificados que aceptan los desafíos profesionales. Eso se ha ido convirtiendo en una línea continua de trabajo en la enseñanza media, que intenta representar diariamente la idea fuerza que hace a este colegio: “se necesita un pueblo para educar a un niño”.

 

La mirada de nuestros estudiantes nos asombra por el carácter de sus reflexiones. “He visitado varios aspectos de la Edad Media. Este tipo de trabajo me ha permitido, entre otras cosas, conocer el valor del Imperio Bizantino con sus avances arquitectónicos”, señala Andrés Kemeny de 8° básico. Andrés agrega, sobre esta estrategia de aprendizaje, que “se puede aprender más, pues uno debe investigar el conocimiento personalmente y profundizar cada aspecto del problema definido; en mi caso el Imperio Bizantino”. Esto muestra la realidad y el valor de nuestra línea metodológica, en la acción que valora el aprendizaje desde la construcción por parte de los estudiantes, bajo la guía atenta de sus profesores.

 

Desde lo interdisciplinario, resulta interesante revisar el punto de vista de la música, entre otros ejemplos. “La Feria Medieval se ha convertido en una verdadera máquina del tiempo, ya que trabajar este tipo de repertorio nos ha permitido, como grupo, conocer y adentrarnos en un periodo donde las sonoridades no eran exactamente iguales a las que escuchamos a partir de la segunda mitad del Siglo XVIII y que se mantiene hasta nuestros días en gran parte de las músicas de consumo masivo. Es decir, la línea melódica, el ritmo y las armonías estudiadas, han abierto un pasaje temporal a un mundo sonoro nuevo para algunos de nuestros niños que nunca tuvieron la oportunidad de conocerlas con anterioridad y, al mismo tiempo, han sido un viaje al pasado sonoro de la cultura occidental y de la que también forma parte la música judeo-española con sus cantos en ladino”, resalta Claudio Cáceres, nuestro profesor de música. Es relevante entonces ver este proceso donde la novedad y la tradición se conjugan para generar nuevos aprendizajes.

 

Feria Medieval: una opción para el aprendizaje

 

Este 18 de junio el patio central de nuestro colegio se convirtió en una gran Feria Medieval, ambientada como una plaza de época con varios puntos de encuentro como Al-Ándalus, Las Cruzadas, El Feudalismo y Bizancio, entre otros. Estos espacios se convirtieron en cuatro carpas medievales decoradas a la usanza, simulando un mercado medieval, circundadas por piletas, puntos menores con juglares, poetas y filósofos de época, entre ellos el mismo Maimónides con toda su sabiduría, el Arcipreste de Hita, Gonzalo de Berceo, quienes conversaron sobre sus oficios con los asistentes (estudiantes desde gan hasta 4° medio, profesores y apoderados). “La música en vivo con piezas medievales, por cierto, fue interpretada por diferentes estudiantes y nuestra orquesta, que en conjunto con el diseño dieron color y realce a esta visita de época del Maimonides School”, cuenta Claudia Vásquez, profesora de historia y Coordinadora General de la Feria Medieval.

 

“Este proyecto es una manera muy buena de aprender las cosas, ya que a diferencia de una prueba nos permite vivenciar la época, nos obliga a trasladarnos al Medioevo y representar a los habitantes de esa época; en mi caso, al propio Maimónides, quien era una persona brillante. Me impresionó que él pudo llegar a ser lo que fue pese a las persecuciones de los Almohade (pueblo que persiguió a la familia de Maimónides)”, sostiene Yair Bakal, alumno de 8° básico. En tanto, su compañero, David Camhi, dice que el proyecto Feria Medieval fue “una forma notable de aprender porque al poder elegir un tema de investigación y después ponerlo en marcha, lo hago con mayor compromiso, me entretengo y disfruto el aprender”.

 

Nuestra alumna Dareen Han advierte “hoy es necesario investigar para aprender cosas nuevas y una lección de vida es prepararse para representar un personaje histórico en la Feria Medieval, ya que uno debe hablar al público desde ese mundo”.

 

Si tomamos estas reflexiones, podemos descubrir que entre los principales aportes de esta forma didáctica para nuestros alumnos están la construcción de un aprendizaje autónomo, serio y riguroso, capaz de llegar a las habilidades superiores del pensamiento; pilares de nuestros principios.

 

Proyectándonos a la autonomía

 

En educación, trasmitir una realidad inventariada carece de sentido. Nuestro estudiante aprende desde las experiencias y emociones que genera en su relación con el conocimiento, contenidos e ideas que maneja en el contexto escolar. La motivación y el compromiso personal son agentes claves en este proceso. Si lo que se quiere aprender es ajeno o carece de interés para el alumnado, éste asumirá un papel pasivo; incluso a veces disruptivo. Por lo tanto, aprender y conocer es un proceso que requiere de la participación de la persona que lo realiza. Es imprescindible que movilice sus esquemas para integrar las nuevas ideas. Lo anterior no surge de forma espontánea; requiere de un método de trabajo tanto para el alumnado como para nuestros profesores. Explicitar ese método y ponerlo en práctica tiene un valor educativo incalculable: capacita para la planificación, la organización, la generación de estrategias y planes, en cualquiera de los retos que queramos llevar a cabo. Nos referimos al método científico, es decir, a aprender a pensar, investigar y disfrutar, para que por ellos mismos los alumnos busquen en los próximos años temas que en forma voluntaria y siguiendo entonces su propio interés, investiguen, ya con vuelo propio.



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