Word of the Week‎ > ‎

Fundadores

Fundadores

Sr. Y Sra. Friedberg

Albert Friedberg  Nancy Friedberg han estado involucrados en distintos proyectos educacionales al rededor del mundo como el Proyecto Cairo Geniza, la fundación de Escuelas y Bibiotecas en EE.UU., Rusia, Israel y Chile.

El año 1998 fundan Maimonides School.

Discurso de bienvenida:

Para mí y mi esposo, el hecho de estar aquí, en este hermoso edificio, constituye un honor y un verdadero privilegio.

Privilegio aún mayor es estar aquí, con ustedes, que han tenido el coraje y la sabiduría de entregar a sus hijos las herramientas que van a necesitar para conservar y prolongar nuestro legado.

En la vida, es fácil seguir la corriente, identificarse y actuar sólo con aquello que es aceptado y cómodo y permitir que ocurra aquello que es esperable. Es mas difícil, en cambio, seguir un camino individual, atisbar el futuro y tomar una decisión a conciencia, con enormes potenciales. Esto es lo que ustedes, padres de los niños del Maimonides School, han hecho.

He tratado de imaginarme qué ideas atravesaron sus mentes cuando tomaron semejante decisión.

Estoy segura de que no puedo conocer la motivación que tuvo cada uno de ustedes. Pero me aventuraría a adivinar, que hubo una línea de pensamiento que atravesó sus mentes, padres de los niños de este colegio, que hoy nos acompañan:

Ustedes querían algo más para sus hijos.

Ustedes querían que sus niños se conectaran con sus raíces. Que supieran acerca de su legado y se sintieran orgullosos de su rica tradición. Que aprendieran a vivir como judíos plenos. Gozando de todas nuestras significativas costumbres y tradiciones, sintiendo la calidez de pertenecer a una cariñosa y unida comunidad. Que conocieran a fondo la Torah y toda la inmensa sabiduría que contiene.

Creo que decidieron bien. El dedicado equipo de profesionales del Maimonides School desea fervientemente cumplir con sus expectativas y, aun más, su objetivo es ayudar a educar a un niño feliz.

La real felicidad, como nosotros la entendemos, requiere de un adecuado balance educativo, entre crecimiento intelectual y espiritual. Si queremos verdadera felicidad para nuestros niños, tenemos que ayudarlos a ser los verdaderos seres humanos que están destinados a ser.

Existe un fuerte énfasis en la formación del carácter, en el Maimonides School. Este es un aspecto de nuestra tradición que llamamos Midot.

Es a través de estas lecciones morales que el carácter se forma, y se desarrollan todas aquellas cualidades que consideramos nobles. Ya sea por medio del estudio del Jumash, la Biblia, o conociendo las historias de los patriarcas y matriarcas, es que empezamos a encontrar formas de conducirnos a través de la vida.

Es respetando a nuestros padres y nuestros mayores, cuidando de aquellos que tienen menos, visitando y acompañando a aquellos que están enfermos, tratando a los demás con calidez y consideración, no hablando mal de nadie, que aprendemos a trabajar nuestro crecimiento personal.

Es estando seguros de que nuestros hijos aprenderán a estar verdaderamente conscientes acerca de la mejor forma de relacionarse con los demás, que podemos saber que nuestra decisión educativa fue la correcta. Es enseñándoles que como niños judíos ellos tienen la responsabilidad de actuar dignamente, honestamente, cortésmente. Es haciéndoles entender que saldrán al mundo, pero no sólo representándose a sí mismos, sino a toda su comunidad.

Cada ser humano, independientemente de su religión, o de su nivel de observancia, siente el anhelo de relacionarse con D-s de una manera significativa. Cuando esto no es alimentado con enseñanzas y ejemplos, se puede sentir un enorme vacío. Este es un problema universal, y ha llamado la atención a través del mundo, siendo publicado y discutido en medios tan disímiles como el Wall Street Journal o el Newsweek. Se le llama crisis espiritual. No queremos que nuestra juventud tenga que salir a otro lugar para buscar su realización espiritual.

La meta es encontrar maneras de traspasarles la belleza de nuestras raíces, y tratar de recapturar el elevado espíritu que existió alguna vez en las casas de nuestros abuelos. Lo positivo, el alma, la neshamá, el orgullo de nuestro legado.

Nuestros profesores trabajan muy duro en tratar de ser modelos, en trabajar con paciencia y con plena conciencia de la confianza que ustedes depositan en ellos. Lo hacen con Simjá, alegría y entusiasmo, al enriquecer la experiencia espiritual de los niños.

Hay celebraciones para los niños y sus familias en cada una de las fiestas. Hay un entusiasmo cultivado a medida que cada fiesta se aproxima y los niños aprenden las tradiciones asociadas con cada una. Es divertido, y más que divertido, a medida que se preparan cada semana para el Shabat y la especial calidez que nos trae, independientemente del nivel de observancia con que cada uno se sienta cómodo. Es así que ellos empiezan a sentir el valor de relacionarse con su comunidad y la calidez que nos produce el pertenecer.

Pero no sería una buena abuela judía si no compartiera con ustedes una anécdota de mis nietos, ¿no es cierto?

Resulta que mi hija, que vive en Nueva York, envía a sus hijos a un colegio judío, muy moderno, que comprende claramente la importancia de enseñarle a los niños a relacionarse de manera temprana con D-s.

Una de las maneras en que ellos lo hacen, es a través de impulsar a los niños, en cierto momento de la mañana, durantes su plegarias de Shema, a poner sus manos cubriendo sus ojos y tomarse unos minutos para pensar en alguien que les importe mucho y conversar con D-s acerca de qué es lo que necesita esa persona.

No hace mucho, mi yerno tuvo que someterse a una operación, y cuando esta terminó y su hijo, mi nieto, llegó a su casa, su mamá le dijo que todo había salido bien. Y el pequeño Avi dijo, yo se por qué…, fue porque le pedí a D-s que estuviera con mi papito y que se asegurara de que se mejorara.

Ese niño tenía confianza en que D-s oiría sus plegarias y sintió que sus plegarias eran muy importantes. Eso es cultivar una relación con D-s. Eso es crear raíces para una vida espiritual. Es sólo cuando nuestros niños tienen una profunda comprensión de por qué hacen lo que hacen que este tipo de sentimientos pueden aparecer. Se trata de transformarse en mejores personas y aceptar el modelo de D-s acerca de cómo comportarse a través de los desafíos que la vida nos presenta.

Eso era lo que impulsaba Moshe Maimonides en su época, cuando practicaba la medicina todo el día, sirviendo como doctor del Sultán de Egipto, para después regresar en la noche y seguir atendiendo a gran cantidad de gente que lo esperaba en su casa, a quienes no cobraba, para luego dedicarse al estudio de la Torah, transformándose en un líder religioso de su comunidad.

Ese es nuestro sueño para el Maimonides School.

Alcanzar el objetivo de una felicidad con sentido, que producirá buenos ciudadanos chilenos, gente de alto calibre, con una sólida ética profesional e integridad, para ser buenos doctores, empresarios, académicos, o lo que decidan ser en la vida.

Pero más importante aún, que sean seres humanos armónicos, con una vida espiritual completamente desarrollada, que los guíe durante su viaje por la vida.

Tenemos confianza en que podemos compartir nuestro sueño. Hace un año, cuando mi esposo y yo vinimos con ocasión de la apertura informal del nuevo edificio del colegio, ustedes nos obsequiaron la llave del colegio. Esa llave, está en mi habitación y la miro todos los días. Nuestros corazones están unidos. Oremos juntos para que tengamos muchos Naches de nuestros niños, a medida que se transforman en seres humanos compasivos y educados, con cualidades personales completamente desarrolladas, amor por la Torah, por su pueblo, y por la humanidad completa.

Comments